jueves, 3 de enero de 2013

El sueño de Nela (1ª parte)

Nela se encontraba desaforada, su piel pegada a su piel. El sudor lo había sellado todo.  El pelo se asía a la nuca, sus pechos sobraban. Solo el fuerte golpe de calor la hizo despertar. 

La desorientación era profunda, una misma mujer con dos visiones distintas en el mismo momento. Una, despeinada, sudada, acalorada, bella. La otra, jovial, en vaqueros, cazadora de piel teñida, pelo ligero y sosiego. Sosiego y calma, así se veía a sí misma cuando empezó todo. 

Minutos antes Nela soñaba, estaba en un túnel cilíndrico, con apariencia de pasillo. Con nitidez se veían dos puertas, una al principio y otra al final, eran blancas y estaban cerradas. Nela solo tenía que desplazarse unos pasos, balancearse ligeramente y la punta de sus dedos tocaban  los frentes, iba de una puerta a otra, tranquila, expectante.  Guapa, tacón , pendientes, maqueada. Estaba lista, había llegado el momento de salir.

Ninguna de las puertas cedía a su breve impulso. Agudizo la vista. Busco, no había pistas, solo un lomo de madera muerta cubierta de pintura blanca satinada a cada lado. Atónita tuvo fe en lo desconocido, se preguntaba, 
- ¿Por qué?, no entiendo nada, ¡Si estoy lista!. 
Se revisó con una mirada de los pies al pecho, acaricio su pelo y todo estaba bien. Estaba preparada, solo tenía que salir.

 El tiempo pasaba, la situación era estática, su paciencia infranqueable.  Sabía que tenía que salir, que estaba siendo llamada. Era consciente, debía esperar. 

El cansancio del trance la sobrevino, allí seguía a la espera, sentada en el centro con las piernas flexionadas. Nela adelgazó, sus ropas estaban holgadas. El cilindro se inclinó y como si de un parto se tratara se dejo llevar, apuntó con la cabeza y deslizó su cuerpo. Sus ropas se le desprendían sin esfuerzo. Su pelo tomó volumen y arropó sus hombros. A la izquierda no había puerta, solo salida. Sus ojos no vieron nada, estaba dormida.

Inalterable del parto, rosada, desnuda, Nela despertó dispuesta a alcanzar su sueño.




miércoles, 2 de enero de 2013

Al hilo del Santo Salvaje...

Compartir a partir de la consecución de los números, es grande, te hermana y te hace reconocer el sentir lo mismo en el mismo instante, aunque los segundos y los números no se repitan. En el segundo podemos vivir juntos, es decir, compartir el mismo; el número no, como mucho pueden ser consecutivos.

Con esta oportunidad que nos a dado el santo salvaje, hemos compartido las sonrisas, el sudor, la extenuación, nuestras manos cogidas para que una tirara de la otra y al revés. La potencia que alcanzan las mentes dando animo para que las piernas no paren. La generosidad y el cariño de todos los que te rodean cuando estas dando todo.



A veces mis labios pronunciaban "gracias", mi corazón no dejó de hacerlo ni un instante, ¿a quién? 
a ti, que aplaudías, 
a ti, que dabas fuerzas, 
a ti, que decías mi nombre 
a ti, que ibas a mi lado
 a ti, que me pensabas,
o a ti, que pensabas en el otro. 

Gracias a los que arriman el hombro y crean un espacio de segundos compartidos por todos en una consecución de cuatro mil números y de infinidad de almas no numeradas, las que hicieron grande el momento.




martes, 18 de diciembre de 2012

Unos instantes

La noche, la vela, la tetera,
la música de una guitarra,
el público,
tú... y yo.

El cuerpo de la música que evoca todas las sensaciones,
la voz que acompaña acompasada introduciendose a cada nota.

Tú cantas, ¿qué cantas?,
yo escribo, ¿qué escribo?
¿cómo se cuenta?
¿ésto cómo se cuenta?

Una pausa.

Levanto la mirada,
algo de oro blanco en los labios,
y observo las pupilas,
en algunas encuentro solo ojos,
y en otras corazón y calor, mucho calor.

El alma se te despega
y viaja en el pentagrama,
encima de tu voz.
Tú cantas, 
"tus caricias mi alegria, 
suspiros de rosas, 
a la luz de la candela"
Yo escribo,
"Palabras de gratitud
 para todos los que guardan silencio"


sábado, 15 de diciembre de 2012

viernes, 7 de diciembre de 2012

¡Va por vosotros!

Dos mundos,
ponte en situación,
¿te los imaginas?
Uno será una mierda,
pero el otro...
el otro es la hostia.

¡Un brindis por los que me comprenden!
¡y otro por los que lo viven conmigo!

¡¡Salud!!

jueves, 6 de diciembre de 2012

Disociación

Nos empeñamos en estar donde somos,
cuando debemos ser donde estamos.

¡Genial!,

Pero la realidad no siempre nos deja,
y tenemos que convivir con ese estar donde estamos,
dejando al como somos subjetivamente en nuestro presente.

¡Vaya tela!

(Fragmento de sueño, soñado a las siete de la madrugada)

domingo, 2 de diciembre de 2012

Trazados

En este instante,  tengo ganas de escribir.
¿El qué? no lo se, simplemente de escribir.
Sera inspiración de la música entre coros de silencio, la imagen en la pupila de la  luz de las farolas amarillas, tenues en la lejanía, aliñadas, estáticas, o el sentirse bien después de compartir vida con hombres y mujeres de carne y hueso, marca Alma.
Escribir.
Escribir, ¿de qué?
Pues escribir de escribirse a uno mismo, escribir para no olvidar como es la curva de los labios cuando expresan, el color del pelo al trasluz. El sonido del solo de una sonrisa cuando se aisla de la calurosa algarabía de las risas de todos.
Y esto que parece una fantasía es la realidad de la que venimos y de la que nos alejamos cada vez que dejamos de inventar nuevas curvas en nuestra cara.
Escribir.
Escribir sencillez, que es lo que dejan los buenos momentos.
Trazar sencillez.